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Me dí
cuenta que quería ser poeta mucho antes de que mis instintos
musicales verdaderamente adquirieran peso. Claro está,
que los primeros poetas que escuché eran todos músicos.
Silvio Rodriguez, Bob Marley, Gustavo Molina, Dr. Hernan Urbina,
Cat Stevens, Alejo Durán, entre otros.
No fue sino hasta cuando empecé a componer mis propias
canciones y a hacerlo con creciente pasión y sed, que regresé
a aquel punto de partida y comencé a leer y comprender
la poesía.
Recuerdo una noche en la casa de mi abuelo en Santa Marta. Estuve
largo tiempo desfilando por su biblioteca ojeando libros de tiburones,
de nudos, de piratas, libros fascinantes. De repente encontré
un pequeño libro que habría de leer por completo
esa misma noche. Los Versos del Capitán de Pablo Neruda.
Hoy reconozco ese libro como la base de todo lo que he escrito
y quiero escribir. Sur América, su gente, el amor, la tierra,
el mar.
He aquí mis letras hasta hoy. Algo así como las
costillas desnudas de una embarcación elaboradas con amor
para evitar el naufragio en un viaje que apenas comienza.
Andrés Ospina
El Caminante del Viento
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